Aunque no tengo el hábito de escribir sobre sucesos o acontecimientos que todos, de una manera u otra, reflexionamos y discutimos en nuestros círculos de confianza, me veo en esta ocasión atraído a hacerlo por indignación.Todos hemos discutido, unos más que otros, sobre el marcado problema de valores y la poca educación de nuestro pueblo; pero cuando vemos y leemos en nuestros medios de comunicación - éstos responsables de forjar opinión, que Figueroa Agosto y Sobeida, en lugar de ser proyectados como lo que son: sociópatas, son, en su lugar, presentados como figuras públicas, iconos o modelos a seguir.
Esta situación, esta realidad, debería de preocuparnos a todos en una justa proporción. Hagamos el siguiente ejercicio: qué debe entender la joven que solo escucha sobre sobeida lo costoso de su ropa, de su buen gusto para ésta, de los lentes que utilizó o de la cartera que exhibió. Qué debe entender esa joven que tiene dificultades para el acceso a bienes y servicios básicos y de primer orden. Qué estamos enseñando.
Es probable que por el poco interés que le merezco a nuestra prensa, desconozca de las posiciones adoptadas por los comentaristas. Si es ese el caso, me disculpo, celebro y aplaudo tal posición desconocida por mí. Sin embargo, y pido excusas nuevamente, hoy por hoy sólo escucho lo mismo: hechos repetidos de una nota de prensa de nuestras instituciones responsables de la seguridad.
Quisiera tener la oportunidad de preguntarles a uno que otro comentarista, qué sabe de Figueroa Agosto, evitando las respuestas de casas y vehículos incautados, mujeres que tuvo, y su condena, fuga y posterior arresto. Me gustaría saber si conoce una cifra aproximada de muertes por él ocasionadas, de nuevos adictos a las drogas por su tráfico y de familias destruidas por sus actos. En el mismo orden de ideas, que me informen si existe algún análisis clínico que explique las conductas desviadas de Agosto y Sobeida, y qué estrategia de país pretende adoptar nuestro gobierno frente al alto crecimiento del consumo de drogas.
Reflexionemos, hoy los valores son prácticamente inexistentes, los antivalores son la norma y la moda; y esa clase de orientación a la información de las noticias, induce a que jóvenes en pleno desarrollo mental y adultos, carentes de moral por un lado, y necesitados por el otro, entiendan que el camino a seguir es ese, el de esos degenerados, asesinos, corruptos y corruptores, y que los guías de ese funesto tren de muerte son Agosto y Sobeida.